24/4/07

Recuerdos de mi familia...

Soy la menor de cuatro hermanos. Mi familia siempre fue muy unida. Mi hermano mayor nos cuidaba celosamente, puesto que él era el mayor de tres mujeres, y siempre estaba preocupado por nuestro bienestar. Siempre admire a mi madre… era una mujer muy bella, con una gran paciencia, siempre con una sonrisa, una palabra de aliento… cualquiera que fuera el problema, ella estaba allí, para apoyarnos incondicionalmente. Pero lo que más admiraba de ella, era la dedicación, y el amor que le tenía a mi padre. Él era un hombre muy especial, tierno, nunca le faltaba tiempo para nosotros, daba lo que fuera por su familia… jamás llegó tarde del trabajo, valoraba demasiado el poder llegar a compartir con la familia. La cena era sagrada. Comíamos todos juntos, a las ocho en punto, y siempre había un tema de conversación para la sobremesa, lo llamábamos “el sermón”, aunque no era eso propiamente tal… en esos momentos era cuando escuchábamos las historias de la familia, las del abuelo en el campo, la abuela en la universidad, la juventud e infancia de mamá, los cuentos de papá, sus vivencias, travesuras y moralejas, que hasta el día de hoy no olvido… él me enseñó a levantarme cada vez que caía, a no dejarme derrotar por nada, a seguir adelante costase lo que costase. Ahora que soy una mujer, puedo decir que nada de mi vida cambiaría, pero desearía que pudieran estar conmigo… Mamá un día, de la nada, se acercó a cada uno de nosotros, nos dijo cuanto nos amaba, y se fue a dormir… jamás despertó. Papá fue muy fuerte frente a nosotros, pero la tristeza lo consumía… como él decía, había que seguir adelante, pero sin ella, no podía… la pena nos lo arrebató de la misma manera que a mamá… Y quedamos solos… Aún seguimos las tradiciones de la infancia… cada uno de mis hermanos tiene su familia, pero aún mantienen ese espíritu que nuestros padres nos inculcaron; y ahora que debo formar mi familia, sólo espero que mis hijos guarden un recuerdo mío como yo de mis padres…

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