22/11/07

Prólogo

De pronto, en la obscuridad de las sombras y la soledad del silencio, las hojas caídas crujen bajo las pisadas del caminante sin rumbo que busca el perdón de su condena.
Desde hace siglos que cada noche ha de purgar su cruel existencia porque está dicho que sólo la mirada pura y angelical de una doncella, que le observe sin temor alguno y le conceda su perdón, podrá restituirle su paz y descanso eternos.
Sin esperanza alguna, vaga por las calles de lo que una vez fue su tierra, alumbrado tan sólo por las estrellas, ya que ni la luna se atreve a mirar al pecador, que con un año de maldad ganó la eternidad de castigo...

Ella oyó su historia siendo una niña. La emoción de que algún día podría observar su figura la llevó a creer que podría salvarlo. Caminaba por las tardes, acariciada por los rayos del crepúsculo, en la expectación de encontrar a aquel que en vida perdió el rumbo y en la muerte sigue a tientas hacia donde le guíen sus pies.

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Esto lo escribí hace mucho... pienso utilizarlo como prólogo de alguna novela... quizás... algún día...

2 comentarios:

Cristóbal H dijo...

Me sigo asombrando con las cosas que escribes. Por favor, sigue así.

Un cálido abrazo.

Tyrael dijo...

holaaaaaaa.... mish.. ni sabia que tenias un blog.... escribes excelente y se nota tu talento.. oie ya no te pillo conectada u.u (habla el que mas se conecta XD) un saludo y que la pases bkn.. y conectate pos para hablarte ^^


chauuuuuuuuuuu :P