Recordar a los muertos... es diferente siempre, dependiendo de la sensación que nos dejaron al irse... pueden habernos dejado una sensación amarga, si se fueron de improviso... una sensación dulce, si fue en el momento justo... y una sensación liberadora, si fue tras largo tiempo de dolor... Recordarlos pude ser muy doloroso al principio, pero mientras pasa el tiempo, nos hacemos a la idea de que ya no están, que siempre es tan dura de aceptar, el no sonreír con ellos, el no conversar, no volver a tocarlos... Pero nunca nos dejan mientras sigan vivos en nuestro corazón, frase cliché, pero bastante cierta. Aún recuerdo como me sentía cuando mi abuelo estaba enfermo... sólo quería que se fuera, que no sufriera más, que por fin descansara, y una vez que sucedió, me sentí culpable de desear que se fuera, y fue algo que me acompañó durante por lo menos un año... pero luego comprendí que era lo mejor y lo natural... a nadie le gusta ver el sufrimiento de un ser querido, y si lo mejor para ellos es irse, no es malo desear su muerte, aun cuando signifique la pena de quienes nos quedamos sin èl...
Porqué es que lo recuerdo ahora... porque dentro de poco se cumplen siete años desde se fue... y al ver las fotos, y observar su mirada de tristeza me da nostalgia... de las cosas que no viví con èl, de todo lo que no le dije, y una de las cosas que más me recriminé fue que no le demostré todo lo que lo quería... pero ahora ya lo sabe... Y me siento tranquila. Ahora lo recuerdo con dulzura... y con añoranza.
29/6/07
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